domingo, 30 de enero de 2011

Testigos del mar

Solitarias rocas,
abatidas por el mar
y vigiladas por la luz del faro.
¿No se sentirán solas?
¿No tendrán de vez en cuando arrebatos de locura?
¿O es el mar, su eterno compañero, el que consuela su llanto?
¿Son las estrellas las que tiernamente cobijan su desolación?
¿Oyen los cangrejos sus lánguidos sentimientos?

Testigos estóicas del tiempo,
absolutas historiadoras,
madres de la frialdad.
Cortantes miradas de refilon al cielo arrojan,
sin prejuicio y llenas de vacío.
Inmutables a la presencia,
inconsumibles por los siglos,
y aún tan vivas yacen en sí mismas.


Dedicada a mi querida Coruña...


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