En esta disyuntiva se haya el Prof Gustav von Aschenbach, el cuál realiza un viaje a Venecia en busca de salud e inspiración, encontrando sólo una de ellas.
Con una música exquisita (de la mano de Gustav Mahler) comienza "Muerte en Venecia". En el fondo, el Sol se asoma por el horizonte, quizá haciendo una alegoría al comienzo de esta nueva etapa del compositor. Al llegar a Venecia, se topa con varios personajes pintorescos. Un bufón y un ladrón. Serían sólo los primeros que conocería, pues a lo largo de su estadía varios más se agregan a la lista.
De tanto en tanto, la película muestra fragmentos de la vida pasada del compositor, en su mayoría, charlando con su mejor amigo, discutiendo sobre la belleza. von Aschenbach se empeña en la idea de una belleza lozana, sin mácula alguna. Para él, la belleza debe ser digna de admiración desde todo punto de vista. La belleza debe estar encumbrada en moralidad. Por otro lado, su amigo insiste en la idea de la belleza sensual, aquella que altera nuestros sentidos y que nos atrae sin razón aparente.
Otros fragmentos muestran al compositor en su vida familiar. Con su esposa y su hijo, riendo y jugando en la pradera. Pero a la vez, la desgracia y pena de von Aschenbach y su mujer debido a la muerte de su infaltil hijo.
von Aschenbach se hospeda en el resort Lido, el mejor de Venecia. Allí conoce a Tadzio, un jóven polaco de cuya belleza queda cautivo. La zozobra del músico es sin igual al darse cuenta de lo impuro que es su acto, pero a la vez, lo atraido que se siente por este efebo de caracter jugueton.
Semejante a un querubin, Tadzio se pasonea alrededor de von Aschenbach, mirándole sin soltar palabra alguna. Más bien de caracter asexual, Tadzio juguetea con sus amigos en la playa. Uno de ellos siente atracción por éste, creando en el compositor celos y envidia. Una vez más, sentimientos "inmorales" causados por Tadzio. Pero a la vez, el tan sólo hecho de contemplar a Tadzio corriendo y jugando en la playa le devuelve la inspiración perdida al compositor, cuyo fracaso se ve reflejado en una escena de abucheo público luego de un concierto.
Desesperado, von Aschenbach persigue a Tadzio por toda la ciudad, escondiéndose en las esquinas de la mirada avisora de su niñera. En sus recorridos por la ciudad, von Aschenbach se percata de que en ésta se realizan labores de limpieza epidemiológica. Angustiado por lo que ve y se rumorea, von Aschenbach pregunta a varios nativos la causa de tal limpieza, ante lo cual todos responden que sólo se trata de una precaución por el "sirocco". No es sino un empleado del banco quien le dice la verdadera situación: la plaga ha invadido a Venecia.
Alarmado por la situación, von Aschenbach decide partir de la ciudad inmediatamente, no sin antes alertar a la madre de Tadzio de la situación, rogándole que parta lo más pronto posible de Venecia. Estando ya en la estación de trenes, el músico se ve retrasado por la ausencia de sus valijas, razón suficiente para volver al resort Lido, donde nuevamente se encontrará con Tadzio. Decidido a hablarle, von Aschenbach se instala en la barbería, apresto a rejuvenecer su aspecto. Luego de ser atendido por el barbero, éste le dice "Se le ha devuelto lo que ha perdido. Ahora está listo para enamorarse de quien quiera". Con gran emoción, el músico vuelve a acechar al jóven Tadzio, pero como siempre, es incapaz de hablarle. Ya entonces, se mostraban los signos del deterioro físico de von Aschenbach.
Con el rostro pálido y apenas pudiendo moverse, von Aschenbach se sienta en la playa a contemplar a Tadzio jugar con su pretendiente juvenil. Y ahí, contemplando la belleza, dejándose llevar por ésta, von Aschenbach sufre un ataque cardíaco, muriendo al instante. Curiosamente, Tadzio no se percata de la situación y continúa calmadamente su caminata por la playa.






